Algunas maneras de explicar lo que se entiende por circo social

Cirque du Monde dice:

“El circo social es un planteamiento de intervención social innovador basado en las artes circenses. Se orienta a poblaciones cuya situación social y personal está marcada por la vulnerabilidad, como es el caso de los jóvenes de la calle o aquéllos recluidos en centros penitenciarios, o mujeres víctimas de violencia.

 

En esta óptica, el aprendizaje de las técnicas de circo no constituye un fin en sí mismo, sino que busca ante todo el desarrollo personal y social de los participantes para favorecer la formación de su autoestima, la confianza en los otros, la adquisición de habilidades sociales, el desarrollo del espíritu de ciudadanía y la expresión de su creatividad y de su potencial. Al ayudar a las poblaciones marginales a ocupar su lugar como miembros de su comunidad y enriqueciéndola con su personalidad, el circo social actúa como un poderoso trampolín de transformación social.”

Cirque du Monde, Cirque du Soleil (2013). Social Circus Trainer's Guide - Basic Training.  "Cuadernos del participante", Cirque du Monde.

“Se trata de procesos sostenidos de talleres que utilizan las artes del circo, donde los objetivos que guían la acción no son necesariamente artísticos, ni técnicos, sino sociales. Talleres que buscan aportar al desarrollo de valores y capacidades humanas positivas para el crecimiento individual y colectivo.

De esta manera, por ejemplo, un ejercicio colectivo de acrobacia se convierte en un pretexto para trabajar en grupo y comprender la importancia y los beneficios de la comunicación, de la solidaridad, de la confianza en sí y en los demás. Si te sientes mal, debes decirlo, el otro estará a tu escucha. Si te caes, se caen otros, debemos protegernos personalmente y unos a otros, por el bien de todos. Cada uno es necesario para construir una pirámide y tiene un lugar de igual importancia. Aunque el volante quede arriba y se admire su agilidad, sin la base y su fuerza no estaría donde está, el aplauso es para todos.

 

El sinnúmero de juegos y ejercicios que ofrece el teatro llevan a descubrirnos, sorprendernos y divertirnos, a comunicar, compartir y aprender, es decir, a crecer. Las máscaras ayudan a revelarnos y a asumir nuestra personalidad. A través de la improvisación, la creatividad nos muestra que existen infinitas maneras de salir adelante en la escena y en la vida.

 

Subirse a un trapecio no es más que una particular oportunidad para desafiar tus miedos. Subiendo descubres que todos somos capaces de grandes cosas, tan solo tenemos que darnos la oportunidad de saltar nuestras propias barreras. No subes solo al trapecio, tu autoestima y tu salud física suben contigo.

 

Los malabares enseñarán el rigor, el ritmo de la comunicación y el éxito por medio de la perseverancia y la concentración. Recogiendo tus clavas innumerables veces, crecerá tu tolerancia a la frustración y consiguiendo dominarlas, habrás desarrollado tu motricidad, agilidad física y mental, aportando también al desarrollo cognitivo.

 

Los equilibrios sobre objetos tienden un puente metafórico directo hacia el equilibrio emocional, la calma y la paciencia. Para mantenerte sobre la rolla bolla, entenderás que depende de cómo y dónde decides pisar.

 

El espectáculo abandona su lugar de resultado principal y pasa a ser parte de un proceso pedagógico.

De esta manera es como las lecciones de circo se transforman en lecciones de vida."

Benjamin Ortiz, en "Circo Social Ecuador: Políticas sociales, artes para el cambio social y salud colectiva" (Spiegel, Ortiz, Yassi, Campaña), en proceso de edición, Universidad Andina Simón Bolívar.

El Director del Tejido opina que: 

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